Delirio...

"Estado de alteración mental, generalmente provocado por una enfermedad o un trastorno, en el que se produce una gran excitación e intranquilidad, desorden de las ideas y alucinaciones."

No, fallaron en esa definición.

Debieron agregar "generalmente provocado por una enfermedad, un trastorno, o una persona", aunque bien podría ser también por un amor; uno mal correspondido claro.

Eso es lo que tú eres para mí; es en lo que te has convertido. En mi delirio. El ser que me robó la paz mental. Aquello que me provoca la intranquilidad que me mantiene descompuesto a diario, constantemente, sin descanso. 

¿Desorden de ideas? Lo tengo.

¿Alucinaciones?. Si, incluso he llegado a pensar que mi principal alucinación eres tú. Tal vez ni siquiera existes. Podrías ser un producto de mi imaginación rota y devastada por no poder tenerte.

No; debes ser real, tienes que serlo. No eres un síntoma, eres la causa. Es la única explicación del por qué todo comenzó aquel Abril cuando nos conocimos.

Desde entonces mi realidad se alteró por completo. Mi voluntad se rindió enteramente a tu deseo. ¿Qué poderes tienes sobre mí, que aún de lejos controlas hasta la más mínima parte de mi ser?, ¿que estando ausente te siento tan presente, en mis ideas, mi palpitar, en la sangre que corre por mis venas?

¿Tendrá caso ir al psiquiatra?. ¿Habrá manera de medicar esta necesidad de tenerte?

Debo estar loco, no hay otra explicación. Nadie en su sano juicio permanece aferrado voluntariamente a aquello que lo destruye... ¿o si?

Ya no sé; no sé ni lo que digo. Ni lo que pienso, ni lo que quiero.

No, eso si lo sé, te quiero a ti, inclusive más de lo que me quiero a mí.

Pero basta, tiene que parar. Yo tengo que detenerme, tú no te darías por vencida nunca, ¿verdad?; este juego te alimenta, te hace fuerte, te satisface. Sólo sufro yo.

Sólo te quedas ahí, con tu risa socarrona, tu mirada llena de poder. Con tus labios rojos que son mi perdición, tu cabello largo, movido por el viento; toda tú una constante contradicción encarnada. No me quieres contigo, pero no me quieres lejos. No me dejas acercarme a ti, pero no permites que me vaya.

¡Déjame Ariana; déjame ir por favor!, ¿que no ves que si no me liberas no puedo hacerlo por mi mismo?

Me vas a matar, juro que uno de estos días mi corazón va a detenerse. ¿Estarás satisfecha entonces?

He caminado sin parar bajo la lluvia por horas. Me detuve en una esquina, protegido a medias por un techo que pareciera que se cae en cualquier momento. Enciendo un cigarrillo, fumo como descontrolado, tratando de que mis males se vayan con el humo que echo fuera de mi cuerpo. 

Estoy decidido a ser libre, esta debe ser la hora en la que rompo tu lazo que me mantiene preso. Si logro seguir caminando, llegar a ese puente y saltar al río seguramente todo esto acabara.

A eso he llegado, a considerar terminar con mi vida para no tener que cargar más contigo.

De repente, un trueno ensordecedor rompe la quietud. Mis ojos se abren, mi boca deja escapar un grito. Me doy cuenta que estoy enredado en las sábanas de mi cama. Me golpea tu ausencia, me duele tu indiferencia, porque eso es real; pero lo otro, esa caminata, sólo sucedió en mi mente alterada, cansada de alucinar. Nunca estuve fuera, nunca fui al río. Todo fue un sueño. 

Todo menos tú... 

Tú sigues siendo mi delirio...

 

 

 


Escrito en QueretarocksMe siento Creativa....
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