Fugaz...

La noche era fría. El cielo despejado mostraba la luna en su esplendor; era tan hermosa que pareciera que las estrellas se habían ocultado para no opacar su belleza.

Ajusté mi abrigo para protegerme del viento, saqué un cigarro y lo encendí. Aspirar el humo, sentirlo llenar mis pulmones y dejarlo ir. Era un proceso tan natural para mí que ya no lo pensaba antes de hacerlo; y de repente, en la soledad y la oscuridad, me pareció muy metafórico. 

Me dí cuenta que así había sido contigo. Nos encendimos entre miradas, besos y risas; respiré tu esencia, aprendí tu olor de memoria y sentí como llenabas mi ser; pero la última parte, liberarme de ti... bueno, se estaba volviendo mucho más complicada de lo que pensaba.

Miré atentamente como el fuego devoraba aquel simple objeto. Cada vez que el aire soplaba desaparecía más y más rápido.

Me pareció entender que era justo lo que nos había sucedido; el calor que nos envolvía, al mismo tiempo nos quemaba; y al final, lo único que quedó, fue un montón de cenizas al que nos aferrábamos para tratar de evitar el irremediable final que no queríamos enfrentar.

El frío arreció justo cuando daba la última calada al cigarro. Era hora de irme de ese lugar... y también de tu vida.

No había seguridad de lograrlo, pero al menos podía intentar alejarme, aunque muy dentro de mí presentía que el juego de atrapar cenizas no acabaría nunca. 

Nos hemos negado a ver la realidad. Lo nuestro fue tan fugaz como ardiente, y pareciera que también sería imposible de borrar.

 


Escrito en Queretarocks
Escuchando: Take me to church - Hozier

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