Rota...

Así está el alma, así la dejaste.

Rota sin posibilidad de remediarse, rota como aquel jarrón que termina en el suelo hecho añicos, y que no podrá volver a armarse y estar completo, como una vez lo fue, porque más que en pedazos, pareciera que se convirtió en polvo al chocar contra ese piso, que en mi caso, fue la dura realidad.

Es que era demasiado bueno para ser verdad, y muy dentro de mí siempre lo supe; pero mi boca se negó a pronunciarlo, y mi corazón se rehusó a hacerle caso a la razón, porque contigo la perdí toda.

Tus palabras, tus dulces frases, nublaron mi juicio. Pareciera que sabías exactamente qué decir para envolverme en el veneno disfrazados de dulce néctar que yo tomaba con gusto, del que no me cansaba, del que quería más.

¡Si tan sólo hubiera hecho caso a esa pequeña alerta que no dejaba de sonar! Estaría tranquila, en paz. Sin embargo, mi mente es un torbellino de preguntas y reclamos que nunca saldrán de ahí, porque no tienen a dónde llegar, ni nadie que los reciba, y mucho menos quién los responda. Tú ya no estás, huiste como el cobarde que en realidad eres, sabiendo lo que venía después de confesarme la verdad.

La verdad... si es que acaso es esa, porque no hay manera de que vuelva a creerte. Todo, hasta el más mínimo detalle de lo que compartimos, ha quedado manchado para siempre de esa sensación de desconfianza. Nunca podré volver a recordar una frase pronunciada por ti, sin preguntarme si eso también fue parte del engaño.

Y lo peor de todo, lo más hiriente, lo que más me lastima, no son las mentiras, no es el saber que me enamoré de una historia fingida; no, es el darme cuenta de que me usaste, manipulaste mis sentimientos y te serví de munición en una guerra que ni siquiera era mía.

¡Que bueno que estoy lejos de tu mundo!, si es que de verdad es ese en el que vives. Entre más distancia haya entre nosotros, me será más fácil el olvidarme de ti... o tal vez no, pero al menos no tendré recordatorios constantes de tu existencia, de esos que atormentan, burlándose por haber sido tan crédula, tan inocente... tan idiota.

Me va a tomar un tiempo recuperarme. Tengo la esperanza de encontrar trozos de mi ser lo suficientemente grandes como para armarme lo mejor que se pueda, repararme hasta donde sea posible, sentirme viva otra vez; aunque por mucho que duela, y con todo y lo que pesa, tengo que reconocer que nunca podré ser como antes de todo, antes de esto, antes de ti.



Escuchando: Kissing you - Des'ree

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