El invidente

Había viajado por esa terracería durante 6 horas, hasta que el viejo vehículo me dejó a la entrada del caserío, la idea era comprar algunos víveres y hacer saber a su comisariado que andaría más arriba por esas tierras durante unos días para muestrear.

 

Había terminado y cargando mi equipo salía del pueblo por una vereda hacia la parte más alta de la sierra, antes de anochecer acamparía por ahí. La última casa había quedado atrás cuando lo encontré, un anciano apoyado en un bastón de madera que al percatarse de mi presencia trastabilló lleno de miedo.


- Que le pasa señor, está bien?


El hombre con una mirada blanca y mirando en mi dirección solo tartamudeo.


- Tú no eres gente, qué haces tan lejos de tu ciudad de cristal?


Así, invidente, el octogenario tenía la sabiduría y la capacidad para percibirme; me acerqué a él mientras aumentaba su nerviosismo.

 

- No sé porque vago tan lejos en tu mundo, pero si se que tú no vivirás más si no olvidas que me has “visto”.

 

Tome mis cosas y seguí mi camino, al anochecer me detuve y reflexioné, seria ese anciano lo suficientemente sabio para olvidarme?, habría algo bueno de todo esto y para alguien si una turba enardecida viniera tras de mi?

 

Comencé a caminar nuevamente, habría de atravesar la sierra en la oscuridad sin detenerme toda la noche; he caminado por este mundo tantos años y lo que menos deseo es que se sepa quien o que soy.

 

Historias del Ángel

 

 

Escuchando: Niia – BTSTU

 

 

Einyel


Escrito en En la nube selváticaMe siento Pensativo.
Escuchando: Soul


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