Fábula sobre la vida

Hubo una vez que en un lejano bosque, debajo de un árbol viejo, un pequeño osito lloraba desconsoladamente. Al verlo el puercoespín se acercó y amistosamente le preguntó:

¿Qué pasa, pequeño? ¿Por qué lloras?

—Porque algun dia voy a morir y dejaré de existir Dijo el osito.

En aquel momento el puercoespín comprendió que repentinamente el joven oso había sido consciente de su propia existencia y de que inevitablemente, como todo en este mundo, las cosas como la vida misma se terminan.

Tan joven y con necesidad de respuestas, el osito requería de manera urgente un buen consejo, una plática amena que le aclararse las ideas, pues de nada sirve preocuparse por algo que ocurrirá en quizá demasiado tiempo, o quizá sin aviso previo.

¿Recuerdas en donde estabas o que era de ti antes de que nacieras? Preguntó el puercoespín. Y el joven osito le miró reflexivo. La pregunta le hizo razonar de pronto en cosas que nunca había contemplado.

No recuerdo nada dijo el osito.

Así es, no te sientes acongojado por ello ¿no es así?, ¿Por que preocuparte por algo, que en teoría es como volver a ser lo que eras antes de haber nacido? No me parece algo tan terribleExpuso el puercoespin, a la vez que el osito se apreciaba calmado y pensativo.

Es verdad dijo el osito No debería asustarme por aquello que no se conoce y enseguida agradeció al puercoespín tan importante consejo y tras despedirse se fue a casa.

Después de algunos días, en aquel lejano bosque, debajo de un árbol viejo, el mismo osito lloraba desconsoladamente. Al verlo el búho sabio se acercó y le preguntó agradablemente:

¿Qué pasa osito, por que lloras?

Porque he comprendido que soy nada, era nada antes de nacer y seré nada después de morir. Me asusta pensar que dejare de existir, que sere uno mas entre tantos que han muerto, pensar que solo vine al mundo un momento, como una luz que sin pena ni gloria se extingue Respondió el osito acongojado.

¿Recuerdas que era de ti, o donde estabas antes de que nacieras? preguntó el búho y el osito sintió que esta parte de la historia ya la había vivido. Algo molesto le respondió:

—¡Nada! ¡Era nada y al morir seguiré siendo nada!— Estalló el osito.

Eso no es así Respondió el búho Antes de nacer eras una célula en desarrollo, antes de eso eras un par de células en dos cuerpos diferentes, antes de eso eras cuatro células en ocho cuerpos diferentes. Esos cuerpos diferentes provenían de otros cuerpos y ellos se alimentaban, el alimento se convierte en energía, la energía en más células. si lo piensas bien, tu empezaste a existir desde hace mucho tiempo, solo que no tenias este cuerpo. Has sido desde una gota de rocío hasta una simple idea o un deseo. En el largo camino de tu existencia has sido tantas y tantas cosas y en este momento tan solo eres consciente de ello, pero no es tan diferente de lo demás. Piensalo bien, porque cuando mueras, por más terrible que suene, también seguirás existiendo en otras formas y otros cuerpos, como tus hijos o los hijos de tus hijos, durante mucho, mucho tiempo.

Por fin el osito había llenado ese vacío en su alma y había encontrado el consuelo que necesitaba sobre esta idea tan recurrente. Hemos sido y seguiremos siendo mucho más de lo podemos atestiguar en esta vida. Quizá en el extenso proceso de existir, “vivir” es solo un escalón más, otra de tantas formas y no debería preocuparnos continuar cambiando en este interminable viaje. Vivir es fantástico y es increíble poder ser conscientes de ello, tener un cerebro y un cuerpo que experimentan el mundo y la realidad y aunque debemos atesorarlo y disfrutarlo al máximo no debe asustarnos el pensar a dónde vamos, porque de algo muy similar vinimos y nunca, nunca ha sido malo.



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