Fabuloso monstruo morado

Viene dando saltitos accidentados, el fabuloso monstruo morado. Hace crecer flores allá en donde sus garras en la tienda hunde y a nada le teme y nada lo confunde. Su silueta en la noche puede dar miedo, los bultos en su espalda son como un cementerio. Pero el monstruo es amigo, amigo sincero, que le teme más a su propio reflejo que lo que le teme cualquier adulto a llegar a viejo.

Se fue dando saltitos accidentados, el fabuloso monstruo morado y tras de sí dejó jardines amontonados. Se fue sin comerse a nadie porque a la carne humana le falta sabor, prefiere comer sandía, jícama y melón. Se fue el triste y fabuloso monstruo morado y nunca nadie le dijo adiós.



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