¿Por qué le tenemos miedo al chupacabras si no somos cabras?

Así está la cosa: vengo muy temprano al trabajo en el transporte público y como de costumbre escucho las noticias en la radio. Una de ellas me llenó de singular alegría pues se refiere a que Facebook está metido en tremendo problemón.  

Para ser sincero nunca he sido fan de Facebook, aunque en un principio, debo admitir, la idea de que con el simple hecho de dar mi correo electrónico la misma página me enlistara a todos mis amigos era bastante útil y sencillo, lo que con el paso del tiempo empezó a deformarse en una especie de: "mis amigos no eran ni tan mis amigos" y de que lo "útil no siempre es tan bueno". 

Desde el instante en que sentí que dicha red social no era para mí, dejé de darle importancia al contenido que publicaba en la misma, dejé de subir fotos personales, ideas, comentarios que reflejaran mi verdadero sentir sobre los diversos temas, y sí, es cierto, muchas veces fui algo más bien parecido a un Troll.  

Lo que odio de Facebook en resumen es que me da la sensación de que intentan englobar todo en una única página, y lo hacen de mala manera. Quizá ya haz sentido que pareciera que dicho lugar decide por ti lo que tienes que ver y hacer, en lugar de ser realmente libre de ir y decir lo que quieras, porque seamos honestos, cuantas veces "no" haz hecho, publicado, o comentado algo por el ¿Qué dirán?, bastante tétrico que una ridícula red social haya generado con el paso de los años su propia moral y su propia democracia.  

Y la historia es esta: gente mala se dio cuenta de que en internet hay gente buena que nunca entendió que hay que tener cuidado de donde vuelcas tu información personal y tu "identidad", gente que se aprovechó de eso y, en teoría, consiguió cambios radicales en el mundo real. Quizá la noticia es más compleja que esto (seguro que lo es) pero lo que intento expresar es mi felicidad al haber escuchado un "inicia el final de Facebook", una página que se ha vuelto necesaria por la cantidad de gente que la usa pero que si desapareciera no sentiría la mínima congoja sobre ello.  

Para terminar este post me queda una última duda que viene al cuento y es que, habiendo tanto chavo que creció, se enamoró, socializó y maduró con Facebook, si todo de pronto cerrara, ¿sentirían el mismo retorzon en el alma que sentimos nosotros cuando cerraron MSN Messenger? ¿Sentirán lo mismo que sentimos cuando nos quedamos diciendo: y mi pollo? 

He dicho. 



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