TUMBA SIN EPITAFIO

Ayer, 14 de febrero del corriente año, día de San Valentín, si “la mamita” estuviera viva, cumplía 82 años de edad. Pero no fue así. La divina providencia no quiso más que siguiera sufriendo…Y se la llevó del plano tierra para siempre.

Ella, se fue después de luchar sin tregua contra la enfermedad y padecer por más de tres meses. La muerte le ganó la batalla, y como una guerrera murió en el campo de batalla en brazos de su única amiga, la esperanza de vencer el padecimiento y continuar viviendo.

Pero, sobre todo, Su muerte a propios y extraños impactó con sentimientos de dolor e impotencia, para otros solo fue un momento ceremonial que había que cumplir de manera presencial para trascender y liberarse del que dirán, de sus propios fantasmas y remordimientos.

Morirse en Colombia como en otros países es sumamente costoso. Nadie estamos preparados para sobrellevar con esta carga emocional y económica, y cuando eso ocurre, ahí viene el “guanabanázo” con los dolientes que tienen que responder por el costo de las honras fúnebres del occiso.

En hora buena, Los restos de “la mamita” no fueron cremados, fueron sepultados en el Paraíso parque cementerio, vía Bogotá, Cota, Cundinamarca. A nadie de mis hermanos le intereso la procedencia de su sepultura. Porque no era parte de la ceremonia saberlo.  

La muerte de la “mamita” despertó entre sus hijos viejos rencores o simples indiferencias que se acentuaron aún más cuando se propuso, colocar entre todos de manera equitativa el dinero para cubrir el valor total de los exequiales.

Como respuesta, cada quién se dejó influenciar de embustes y cizaña propagada por inconscientes disociadoras en la sombra. Que no quieren la unión en la familia, sino la desunión.

A medida de la cizaña receptada por cada uno, fue la medida del valor del aporte que pusieron, mucho menos del verdadero valor que a cada uno les tocaba poner para darle una cristianan sepultura digna a “la mamita”

¡Que tristeza! Como lo pueden ver. Hoy su tumba se encuentra sin epitafio a nadie le importa. Solo un girasol rodante al viento y un momo en miniatura recuerda a quién la visita, que es” la tumba de la mamita Elvia.”

Porque puede más el poder de lo material “el poderoso dinero “los chismes, la rivalidad, la intransigencia, que el amor de madre que talvez alguna vez nos tuvo nuestra madre.


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